jueves, 30 de enero de 2014

Dickinson: el soldado de mil caras

Dickinson: el soldado de mil caras

Bruce Dickinson vuela, muta; explota. Desde la danza acrobática que realiza en su perfomance como frontman y vocalista de Iron Maiden, hasta la adrenalina que drena por su cuerpo durante un duelo de esgrima. El joven oriundo de Worksop, un pequeño pueblo de Nottingamshire en Inglaterra, por conocimiento de causa entiende lo que es embarrarse las botas, tras enlistarse en el ejército luego de concluir su estudio secundario de historia, inglés y economía. Este mismo Bruce es el que nos observa desde las nubes en su cabina a bordo del Boeing 757 que pilotea. Impredecible, versátil, multifacético. 

Seis meses después de seguir el ejemplo de su padre y probar suerte en las fuerzas armadas, embarcó su nueva aventura al estudiar Historia en el Queen Mary and Westfield College de la Universidad de Londres. Parece lejano el single de los Beatles, “She loves you” que su abuelo le obsequió cuando era un niño, al presente renovador e inspirador que “In Rock” de Deep Purple le provocaba, en un mundo totalmente nuevo e inquisidor, como es el universitario. Gracias a Purple conoció y se deslumbró por Iron Maiden, al escucharlos semejantes a éste pero con un único problema: no era de su agrado la voz del cantante. Provocado por una insinuación de Maiden en buscarlo, abandonó a su banda ya casi desecha, Samson, y se sometió a una completa audición propuesta por Steve Harris, bajista y principal artífice de la columna vertebral de Iron Maiden. En 1981, la doncella de hierro había encontrado la voz definitiva que daría vida al monstruo.

Hasta este momento, el tridente que puede enmarcar una persona como ex integrante del ejército, estudiante de Historia a nivel universitario y músico reconocido es suficiente. ¿Realmente lo es para Dickinson? Gracias al éxito de discos como “The number of the beast”, “Peace of mind” y “Powerslave”, entre otros, la banda británica de heavy metal prolongaba giras ininterrumpidas. Durante una de ellas, en abril de 1986, dio rienda suelta a su costado poético-literario al escribir su primer libro: "The Adventures of Lord Iffy Boatrace". En el transcurso de su primer mes de publicación cosechó ventas superiores a las 30.000 copias. Como consecuencia al boom generado por su novela, en septiembre de 1992 se publicó la secuela "The Missionary Position".

Como deja en evidencia en cada decisión y paso en su vida, esta no fue su única incursión en los medios y la literatura. "The Friday Night Rock show" fue el programa radial que presentó en la emisora BBC 6 Music Radio durante ocho años desde el 2002 hasta el 2010, relacionado al heavy metal, historias desconocidas del ambiente y artistas invitados. Por otro lado, en 2008 participó en la co-producción de la película “Chemical Wedding” , basada en Aleister Crowley, figura mágico-satanista que más ha influido en la cultura, y en sus más diversas expresiones del pasado siglo XX, dirigida por Julian Doyle, en la cual escribió el guión y gran parte de la banda sonora.

Además de las ya nombradas relaciones con lo periodístico, musical, universitario y hasta audiovisual, el deporte también formó parte de su vida, hasta alcanzar un nivel profesional: debido a su gran desempeño en la práctica de esgrima olímpica, fue convocado a ser parte de la delegación británica de los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, oferta que rechazó por situarse -otra vez- en una gira con la banda.

Una de las grandes debilidades que lo acechaban desde chico en su pueblo de Inglaterra era poder codearse con los pájaros y mirar al mundo desde otra perspectiva, desde el aire. En 2007 consiguió su licencia como piloto y trabajó para la empresa de aviación Astraeus con el rango de Oficial Primero, como también como director de Marketing. Sin embargo, Desde 2008 estuvo a cargo del “Ed Force One”, un boeing 757 que trasladaba a Iron Maiden a cada rincón del mundo totalmente decorado con Eddie, símbolo monstruoso que la agrupación coloca en cada uno de sus portadas. De la mano de la gira “Somewhere back in time”, en recuerdo de la década de 80’, época más gloriosa de la banda, Dickinson aterrizó un año más tarde por primera vez en Buenos Aires realizando uno de los recitales más recordados por su público en el estadio de Vélez Sarsfield. Actualmente, junto a la banda acaba de lanzar al mercado una cerveza con el nombre “Trooper” en alusión a su tema característico, “The trooper”.



¿Qué hombre está detrás de la figura monstruosa e icónica que representa cada arte de los discos de la banda británica? La figura de un hombre que necesita de la adrenalina de vivir y sentirse vivo: “Dentro de este exterior de 53 años, 54 en agosto, hay un chico de 17 años. Actualmente, en edad mental, probablemente un poco más joven. Pero esa es la razón última por la que haces esto. Cuando eres joven y experimentas algo que te hace sentir como si estuvieras caminando sobre el aire: la primera canción que escribes, las primeras experiencias, tienes que salvaguardarlas y defenderlas contra lo que yo describo como el cinismo del mundo, porque el mundo devora a la gente y destruye sus esperanzas, sus sueños”, explica Dickinson en una entrevista con su empresa que se dedica al mantenimiento de aviones el año pasado. 

Bruce Dickinson defiende a rajatabla las cosas que desde chico lo identificaron y marcaron como persona, a pesar de los gustos de los demás. Defiende esas sensaciones que no se limitan a espacios o edades. Esas sensaciones que alimentan los sueños y están en contra de la linealidad de la rutina y la mediocridad del conformismo. Las mismas sensaciones que él escribió en los primeros versos de la canción, “Can I play with madness?” del disco “Seventh Son of a Seventh Son” de 1988, primer single que llegó al puesto 3º de las listas británica:

/ Give me the sense to wonder, (Dame la sensibilidad para preguntar) / to wonder if I'm free. (preguntar si soy libre.) / Give me the sense to wonder, (Dame la sensibilidad para preguntar) / to know I can be me. (Para saber si puedo ser yo mismo) /.


_________________________________________________________________________________Extras.

Así es como es la introducción de un recital de Iron Maiden en Latinoamérica. Una locura.



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El avión Ed Force.

Bruce y "Trooper".

miércoles, 30 de octubre de 2013

Los Piojos - Sudestada

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jueves, 10 de octubre de 2013

miércoles, 25 de septiembre de 2013



Iron Maiden - Wasted Years (Flight 666)



don't waste your time always searching for those wasted years,
face up...make your stand,
and realise you're living in the golden years.

Ismael Serrano - Un hombre espera en el desierto

martes, 24 de septiembre de 2013

Dos Flautitas, por favor

Dos Flautitas, por favor
El panadero Díaz le decían. Decían los que no lo conocían, que era parecido al ex jugador y actual ayudante de campo del gran Alfio Basile, el Coco para todo el ambiente futbolístico. Pero eh aquí el error: el panadero Díaz, de la calle Empídio González al 300, en el barrio de Floresta, no se parecía ni en las cejas arrugadas que lo hacían verse enojado frente a los pedidos de la clientela. Gordo, morocho, robusto, peludo desde la punta del pie gordo hasta las orejas, de espalda ancha, con una brillante pelada como una bola de bowling y brazos que remarcaban lo que los panchos y los choris hicieron en su organismo.
            Así, cada mañana levantaba la persiana en su pequeño local a unas 2 cuadras de la cancha de All Boys. La artrosis en su rodilla izquierda arremetía a cualquier indicio de sentarse a leer el diario. Ligamentos rotos de una y otra pierna y ¡sin hacer nada! Digamos que había más barro que cancha, donde ya no se podía distinguir el número de la camiseta por toda la suciedad que brotaba de ella. Digamos, que una lluvia torrencial limpiaba las ideas de un buen y lírico fútbol bajo las plateas del Malvinas Argentinas. Digamos que era la situación ideal para romperse los ligamentos de las piernas.

            Sofocado por el calor de un enero de pretemporada, va en busca de auxilio y de una botellita de agua en la parte de atrás del negocio. Ya le comentaron que tiene que dejar las historias de fútbol y que pueden atentar contra su salud y corazón. Si, ese corazón que busca escapes donde la garra, la pasión y el fútbol, lo son todo. Busca encontrar esas historias, y olvidar como lo transformó en un jorobado en potencia cargar cajas sobre la espalda. Olvidar como las bolsas del puerto le destruyeron las dos piernas.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Es hora de levantarte querido (¿dormiste bien?)!

Mensajes en una servilleta

Los hijos de la memoria


No quiero salir mamá ni quiero volver a bajar. Espero verlos. Espero que lleguen. Desde el jardín me dieron a entender que no servía. Que, haga lo que haga, no iba a llegar a ser nada. Así me golpearon la cabeza y me dijeron que viera desde abajo sin chistar. Que aceptara lo que me tocaba y no lo que me correspondía. No estoy solo mamá, somos muchos los que no coincidimos con el consciente colectivo. Los esperamos aquí, mamá, en la casa del árbol. La que está sostenida por los sueños de millones de niños sin techo, sin zapatos, sin una herencia política más que la propia. Mamá, Rodolfo, Salvador y Ernesto están conmigo. Me cuidan las espaldas y el corazón. Sí, están medios locos y sueñan despiertos mamá. Se lo que le pasó a papá y que tienes miedo. Su fracaso fue el alimento de la Latinoamérica sudaca, pero el motor para enderezar mis pasos. No quiero vivir con miedo el resto de mis días. El mundo recordará nuestros nombres como los hijos de la memoria. Estaremos de pie, mamá, estaremos de pie.

Yaque venezolano
ulian sabía que cargaba con el peso de unos 25 años entre sus hombros. Emprendía viajes de los cuales nutría su existencia a base de vivencias un poco tardías y amores fugaces. Lo que no entendía era porque siempre el ambiente desprendía aromas no tan agradables. El miedo, la insatisfacción, la incertidumbre y la agonía por la presión popular lo obligaban a caerse. A arrodillarse. A contemplar también el entorno que lo agota y lo margina. No quiere pasar una puerta a la que no puede volver.
“¿Estás segura, no? Mira que la verdad puede doler”.
Ella respondió que sí.
Él aceptó con la cabeza. Su ira comenzó. Se le erizó la piel. La lluvia golpea su rostro y su espalda y lo hace pensar.¿Es una enfermedad?¿Una maldición? Sus pupilas se dilatan al compás de la desaparición de sus huellas en la arena. Es un hombre nuevo. Se recuerda en el reflejo de un espejo de agua de lo que una vez fue. Las gotas no dejan que vea el panorama, por suerte, tiene los de ellas para orientarlo.


Los bigotes de la seducción

Si sabía de él de amores no correspondidos y noches de lujuria y sacrilegios. Por las mañanas descansaba a la luz del sol y se sentada en las cimas más altas. Por ratos, escalaba toallas calientes y comía lo que encontraba. Se perdía, navegaba por las calles que le daban mucho miedo pero sin perder la cordura. La veía, la seducía con colores elegantes y después del amanecer, emprendía la huida como un amante de los de antes. De vez en cuando se conectaban los caminos de Willy y él, que cuidaba la barrera de lo prohibido y lo legal. Sexys, sus ojos color negro resplandecían en la oscura a la espera de la próxima victima. Odia y detesta cualquier tipo de médico que pueda existir, ya que entiende que le quieren sacar su vida. Separar de eso que lo hace tan feliz y lo hace sentir vivo.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La violencia de la irresponsabilidad periodística

La violencia de la irresponsabilidad periodística




¿Qué lugar ocupa el periodismo entre los personajes de reconocimiento público y las personas? Desde allí empieza el error más frecuente y recurrente que trasluce en la sociedad como también en el seno del periodismo: los deportistas son también personas normales y corrientes, con problemas tan iguales y diferentes a los propios. ¿Cuantas veces una opinión crítica en base al trabajo sobrepasa los límites estipulados y se señala con el dedo a esa persona? Ahora, ¿En qué lugar se sitúa el periodista para reclamar despiadadamente y entrometerse en la vida privada de otro  ser humano, cuando lo que se le exige es que sea consecuente con sus actividades dentro de la línea de cal? 

Por un lado, la morbosidad que brote desde la sociedad como también la imperiosa inestabilidad económica lleva a productores, editores, a vivir el día a día como si no hubiera un mañana. Una inestabilidad que lleva a que el fin justifica a los medios. Una locura desenfrenada en que todo es un hecho traumático e imposible de superar, como fue el caso de un descenso de un club de fútbol, Rosario Central, y el suicidio de un hincha por no soportarlo. Los medios alcanzaron un poder demasiado importante centrado en periodistas como formadores de opinión. Un poder tan grande que conlleva una responsabilidad en cuanto a lo que se dice y como se dice. Un poder tan grande que pone en el lugar de negociador en un secuestro de rehenes a un conductor de la televisión, Alejandro Andino, para ser el enlace que resuelva las peticiones entre delincuentes y las autoridades policiales.

 ¿Cuál es el límite moral y ético que impone el periodismo al ser cómplice de críticas desmesuradas que ya superan el ámbito que los compete? El caso de Rogerio Funes Mori es el claro atenuante a una falta de ética periodista y humana.  Más allá de las discusiones sobre las cualidades o carencias deportivas del jugador, desde donde la sociedad se sitúa, aprueba y se mofa de aquel jugador que es persona, de la mano de un periodismo que más que reprimirlo, lo alaba sin ningún reparo y no hace un mea culpa en sus contradicciones. Críticas que traspasan el ambiente deportivo-consciente hasta llegar a lo personal e inconsciente.  

A sí mismo, el ente social ni los considera trabajadores. En este hecho queda en evidencia  la falta de apoyo psicológico en el momento de retirarse de la profesión de la que vivieron toda su vida, indefensos al suceso traumático y carente de armas para lidiar con la situación.

jueves, 29 de agosto de 2013

El Bordo - Llueve en Buenos Aires

Arriba todos vuelan y te veo tan veloz 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Colectivo Loreans

A veces se siente como que ninguna colcha pueda abrigar el frío que sufre el ser humano al sentirse abandonado. No existe mensaje, llamado ni almohada que pueda ayudar para amortiguar este dolor. Para encontrar alguna respuesta al ¿Qué fue de tu vida?¿Qué ha sido de la mía?. Ya no te veo en los desayunos con tu corte más salvaje ni contenedor, y tampoco recuerdo lo que es odiar las despedidas al separarnos por el trabajo. El colectivo es el Loreans en el que me embarco habitualmente. Viajo al pasado para entender que fue lo que salió mal, y al futuro sobre como podía haber sido. 
      Hora tras hora, la rutina me encañona con plomo las costillas y me envenena la cabeza como los programas amarillos de la tarde. Busco por esas cosas de la vida, del destino y hasta de mis recuerdos, encontrarte en algún bar o parada de colectivo, para preguntarte como te ha ido, si has tenido chicos o si la vida te trató tan para la mierda como a mí. Huí, huyo a lugares a donde ni yo mismo pudiera encontrarme. Pierdo el tiempo entre recados de momento y sin proyección, y programas que cultivan las sensaciones exteriores que rápidamente desaparecen. Vacio, recorto mi tiempo en la cafetería de la facultad para desembolsar mi vianda de comida vieja y fría con los libros como mi única compañía. Tarde o temprano, los dos ya nos dimos cuenta que nos odiamos mutuamente.
       Los días y las películas ya no saben igual. Puedo perecer en la discusión de que él es o no un estúpido, o ella demasiado rápida. Podía. Ahora hasta me gustaría perder.¿Quién no pudiera amar las discusiones de la valoración de la película en el viaje de vuelta?o tal vez manejar lo más despacio posible para hacer que la inevitable despedida se retrase un poco más. Así, día tras día, noche tras noche, veo como pasa de largo la vida y usted. En el reflejo del vidrio de la barra, nos veo allí riendo como la primera vez, soñando mundos mejores, escribiendo en servilletas de papel un deseo para construir un castillo de pasiones. Ya me vestí de héroe y te rescate de inutilidad y corrupción del gobierno amarillo en una Juan B Justo bajo el agua.

Volveré temprano

Un hombre espera en desierto, mientras que el invierno se escapa por nuestras ventanas y el gas se pierde por las perillas del piloto de la estufa. Un hombre espera, temeroso, impaciente, mientras que los gritos de una madre lo sumergen entre las fábulas de la luz negra y los abrazos culpables del matrimonio infeliz. Siente el peso de los varios acolchados sobre sus rodillas, las pequeñas luciérnagas de luz que se desplayan entre  la persiana que nunca le dejará sentir el reflejo del sol, aunque sí una breve sensación de como sería.

      A medida que abre los ojos, sombras sobrevuelan por encima de la cocina y el comedor, riendo por lo bajo de sus sueños, de sus esperanzas. Dice que conoció la furia de la enfermedad, del desencanto, del desamor.Que cogió en los infiernos sin siquiera preocuparse por verse reflejado en un espejo. Que se acostumbró a la sangre entre los muebles, y policía en el líving. No creía que pretendía volver a aquel lugar. Recorrer las calles, una igual a la otra, aguardando que sea una la que le diga que todo terminó.

      Así se perdió, huyó con varias flechas en la espalda y cortes en el pecho. Hoy será otro hombre, con más alcohol que sueños, pero con cicatrices que llevará a cuestas, eternamente, en el alma. También me dijo que allí conoció el amor. Que amó a alguien. Que dio sus primeros besos y caricias. En esas calles intercedió en la vida de alguien más para que sea un poco más llevadera. No sé si creerle. Me comentó que en una noche de invierno, con el cielo y las estrellas como sábanas, con unas cuantas cervezas, tocó en la guitarra varios rocanroles rebeldes y juveniles. Bailó y planeó una vida de sueños, bajó sus ojos color negro.

      Hoy en día a veces lo veo, esperando la felicidad en el ocaso de un valle, bajo simulaciones de amores fugaces o espejismos.


martes, 27 de agosto de 2013

Valjean's Soliloquy - Les Misérables (2012)

Tu infancia en Menton - Federico García Lorca

Tu infancia en Menton -Federico García Lorca

Poeta en New York 


Sí, tu niñez ya fábula de fuentes. 
El tren y la mujer que llena el cielo. 
Tu soledad esquiva en los hoteles 
y tu máscara pura de otro signo. 
Es la niñez del mar y tu silencio 
donde los sabios vidrios se quebraban. 
Es tu yerta ignorancia donde estuvo 
mi torso limitado por el fuego. 
Norma de amor te di, hombre de Apolo, 
llanto con ruiseñor enajenado, 
pero, pasto de ruina, te afilabas 
para los breves sueños indecisos. 
Pensamiento de enfrente, luz de ayer, 
índices y señales del acaso. 
Tu cintura de arena sin sosiego 
atiende sólo rastros que no escalan. 
Pero yo he de buscar por los rincones 
tu alma tibia sin ti que no te entiende, 
con el dolor de Apolo detenido 
con que he roto la máscara que llevas. 
Allí, león, allí, furia del cielo, 
te dejaré pacer en mis mejillas; 
allí, caballo azul de mi locura, 
pulso de nebulosa y minutero, 
he de buscar las piedras de alacranes 
y los vestidos de tu madre niña, 
llanto de medianoche y paño roto 
que quitó luna de la sien del muerto. 
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes. 
Alma extraña de mi hueco de venas, 
te he de buscar pequeña y sin raíces. 
¡Amor de siempre, amor, amor de nunca! 
¡Oh, sí! Yo quiero. ¡Amor, amor! Dejadme. 
No me tapen la boca los que buscan 
espigas de Saturno por la nieve 
o castran animales por un cielo, 
clínica y selva de la anatomía. 
Amor, amor, amor. Niñez del mar. 
Tu alma tibia sin ti que no te entiende. 
Amor, amor, un vuelo de la corza 
por el pecho sin fin de la blancura. 
Y tu niñez, amor, y tu niñez. 
El tren y la mujer que llena el cielo. 
Ni tú, ni yo, ni el aire, ni las hojas. 
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.