El brillo de las alajas que nunca llevamos me lastima el pecho, el corazón. Por las callecitas de nombre de países de centroamericana, en Palermo, ardimos por última vez. Por estos bares, te conté, desnudé mis miserias y mis manos. La Plaza Serrano nos servía como refugio, como escape de lo que Buenos Aires nos castiga día a día. De interminables viajes en subte sin siquiera poder respirar, de trabajamos con que apenas podemos suspirar. Así te conocí, radiante y luminosa como ninguna, dejandome llevar por el ritmo de tus caderas. Me contabas que trabajas y estudiabas, que eras perfecta, mientras que yo no sabía que de este camino de ida no habia vuelta. Me agarraste de la mano llevándome a recorrer el mundo, haciendome conocer lugares que nunca pensé que existían. Me hiciste bailar en el campo y revolcarnos en lo inmenso que puede ser un auto compacto. Me infectaste, me invadiste el cuerpo, el alma y el corazón. Eras tú y solo tú. En cada cuadro, en cada pintura, en cada paisaje me demostrabas que no estábamos tan solo, que en cualquiera de ellos te podría encontrar. Una vez, un poco de alcohol y creo que también unas copas de amor, nos hizo deambular por esas callecitas sin saber ni poder encontrar el automovil. Como dos tontos enamorados, caminabamos, ya doloridos de los pies pero con sonrisas complices, y hauyentabamos al frío y la soledad. Te odié por llevarme a ese lugar, por hacerme ir mostrandome todo lo que habia en su interior. Hiciste que el sol me calentará y abrigará en noches de frío, en pleno Octubre. Me sostuviste sobre tus hombros pidiendome que no me rinda, confiando en que puedo ser diferente. Recogiste partes de mí cuando parecía desecho, cuando las juntaste pegándolas con muchisima más fuerza aún. Permitiste que este loco pueda bailar en su locura sin que le temblaran las piernas. Me dijiste que no pronuncie jamás que ya era demasiado tarde, que no estaba a la altura de las circunstancias ni que valía la pena. Me obligaste a tratar de dar siempre lo mejor de mí y a superarme en cada instancia, en cada situación, sin importar lo que pueda suceder antes. Eras tan cruel que te vestías de gala en la Rural por la avenida Santa Fe y derretías los polos y a mis ojos. Eras tan dulce que dejabas que te hiciera cosquillas aunque tuvieras el traje puesto. Aceptaste a mi invitación de que dejarás hacer un show privado solo con mi guitarra, vos y yo. Que grabáramos en la piel sin tinta nuestros nombres a fuego. No, no era ni el más de los codiciados artistas que suenan en las mayores radio-frecuencias del mundo, sino un tonto sin talento con una guitarra, y muchas formas de decirte lo tanto que te quiero. Era un pequeño hombre que por dentro, se sentía gigante, capaz de derrotar a cualquier vil villano que se le apareciera en su camino protegiendo siempre a su princesa, a la luz de sus noches, a la mujer de sus sueños, de su vida, sin importar el qué ni el cómo ni el cúando. Yo tampoco entendí cuando pasó, porqué pasó, o en que momento se escapó de lo que yo era. Una parte de mí murió allí, en Palermo, una parte de mí siempre estará llena de tí, llena de esa alegría, de esa sonrisa que podía vencer a mis padres, a los profesores de la facultad y hasta podía derribar muros. Te impregnaste en cada parte de mí, en cada aliento, en cada decepción, en cada vez que el sol dejó de brillar y me abandonó a la interpedie.
. Anoche fue otro día del cual nunca terminé de partir, de huir de este mundo, o siemplemente, soñar despierto.
martes, 10 de julio de 2012
lunes, 2 de julio de 2012
MIRA
Y así seguí, así seguí seguí y seguí. Comenzé a correr en el
momento de que todo paró. El cielo, el aire y todo se complotó en mi contra. En
dejarte caer como un las hojas de un árbol. En milésimas de segundo, recordar la manera en que me perdí. La manera
en que me sonrojé a ver París en tus ojos. En que conocí Venecia por tu
sonrisa. En que enloquecí en Buenos Aires con tus caderas. Pocos son los
momentos y muchas las realidades en las que soñé verte sentada así. Así será el momento que siempre pensé que
moriría.
Trataré de no ser tan estúpido para volver a pensar en lo
que pudo haber pasado, sino de creer en lo que pasará. No soy bueno prediciendo
el futuro y menos tomando a el pasado como experiencia. Tal véz, tenga que recurrir
al pobre pretexto de utilizar, el odio, la ira, la impotencia para seguir
adelante. Para tratar de ir a lado del camino, y no de la carretera. En buscar
de nuevo un rumbo que tal vez nunca tuve, tal vez, porque ese rumbo eras vos.
Abrí los ojos y otra vez era la tormenta acechando mi cabeza. Era mi vida pasando por la ventana una y otra
vez, en un cuarto negro con luciérnagas mostrándome
lo poco que me queda de luz.¿Será que pienso en otros ojos, en otra luz, en
otro ser que no está? De algo que nunca podrá ser. De saber que nunca en este mundo,
en esta realidad podremos ser uno. Que nunca podré tenerte ni vos podrás
tenerme a mi. Buscare una manera, recorre todas las aceras que nos separan, los
miles de kilómetros y años que alejan a mi alma de la tuya. Acortaré hasta un
suspiro mi boca de la tuya. Tal véz, si, encontraré a mi yo interior y le
golpearé la cara al decirme que debo desahacerme de ti, a que debo abandonarte
y dejarte perder de una buena puta vez y desprenderte, desgarrarte de mi
corazón para volver a sentir de nuevo. No dejaré que eso ocurra, no hasta esto
tan fuerte, tan extraño, deje de quemar mi pecho, mi cuerpo, mis palabras, mi
alma, mi esencia. No sé ni tendré forma de explicar como voy a hacer que pasé,
pero llegará el día que me veas y hagas hasta al sol caer. De que de un abrazo
ni roma pueda resistir. Cayeron muros e imperios y así aún vos seguías conmigo.
Tonto, estúpido. Lo que el alcohol puede afectar a nuestra perspectiva, de cómo queremos que sean las cosas. No existe tal manera de poder hacer algo. Solo soy un cuerpo perdido en un mundo que no sabe comprender. Que no cae en las inmediaciones de pastillas para no sentir, de sueños de contrabando y amores fugaces. Escucha y mirame bien, apunte sereno que usted va a matar a un hombre. Esto es lo que serás y como morirás, deambulando por tontas promesas, sintiéndote derrotado sin ni siquiera poder llegar a lucha. Mirame, sentando en la barra en donde la oscuridad toma partido por mí, que pone su brazo por encima de mi hombro y me invita otra vuelta más, otro golpe por detrás de mi espalda para seguir autodestruyéndome, seguir matándome cada noche, en estos bares, soñando que tal vez todo sea un sueño, o que mañana te despertarás al lado mío. Mi mejor amigo, el viejo de la barra que ni siquiera conozco la voz, me mira y me susurra que cambie de vida, de profesión, que dejé de creer en leyendas y mitos, que abandone de una vez ese papel de héroe que tanto me enfuresco en remarcar, curiosamente, cuando las burbujas ya se me subieron a la azotea. ¿Héroe? ¿Quién querría ser un héroe en estos días? Sacrificándose por el bien del otro sin la necesidad de un buen oculto, sin la necesidad de ser reconocido. En buscar lo mejor para todos sin mirar ni preferir el suyo antes que nadie.
Tonto, estúpido. Lo que el alcohol puede afectar a nuestra perspectiva, de cómo queremos que sean las cosas. No existe tal manera de poder hacer algo. Solo soy un cuerpo perdido en un mundo que no sabe comprender. Que no cae en las inmediaciones de pastillas para no sentir, de sueños de contrabando y amores fugaces. Escucha y mirame bien, apunte sereno que usted va a matar a un hombre. Esto es lo que serás y como morirás, deambulando por tontas promesas, sintiéndote derrotado sin ni siquiera poder llegar a lucha. Mirame, sentando en la barra en donde la oscuridad toma partido por mí, que pone su brazo por encima de mi hombro y me invita otra vuelta más, otro golpe por detrás de mi espalda para seguir autodestruyéndome, seguir matándome cada noche, en estos bares, soñando que tal vez todo sea un sueño, o que mañana te despertarás al lado mío. Mi mejor amigo, el viejo de la barra que ni siquiera conozco la voz, me mira y me susurra que cambie de vida, de profesión, que dejé de creer en leyendas y mitos, que abandone de una vez ese papel de héroe que tanto me enfuresco en remarcar, curiosamente, cuando las burbujas ya se me subieron a la azotea. ¿Héroe? ¿Quién querría ser un héroe en estos días? Sacrificándose por el bien del otro sin la necesidad de un buen oculto, sin la necesidad de ser reconocido. En buscar lo mejor para todos sin mirar ni preferir el suyo antes que nadie.
lunes, 2 de enero de 2012
Aquí estamos TU y YO ! MASO
Salgo y la veo: tu cara, toda demacrada. Pero que te a pasado? quien te a hecho esto ?
Tu vida, tus estudios y tus viejos. Mi sangre derramada en tu cerveza, en tu champagna barata.
Por tu ingenuidad en creer en medios que saborean el sabor del dinero, en iglesias que bañadas
en persecuciones legales, en políticos sin hijos ni en recuerdos. Ni un 21 ni 30 de diciembre me dejarán olvidar, dejarán poder cesar en está lucha inquebrantable por defender lo mio y lo de ellos. Creo en mi sangre que es roja y no azul, en el color blanco y negro por igual y no en tu distinción por planes. Creo en tu inoperancia y tu negligencia, en subestimar a quien te a llevado hasta allá arriba, y de un porrazo, caer allá abajo. Trabajaré por un piso con educación y mentores no manchados por la corrupción ni el poder. Trabajaré por una Argentina igualitaria y sin medidas ante la pobreza, el hambre y el robo de los sueños. No podrás verme venir, no podrás sentirme llegar, ya que siempre estuve allí. Siempre grité y aplasté tu mentira a base de pañuelos blancos o instrumentos de cocina. Fui Carlos Fuentealba, fui Gustavo Cabral, fui Mariano Moreno y seré millones. Al pensarme, te vas a mear los calzones porque sabes que en cualquier momento podré explotar deteniendo tu escuela de tortura e ignorancia. Yo creí, me caí y volví a levantarme. Yo fui la Isla Soledad, yo fui Guevara y yo soy tú.
Tu vida, tus estudios y tus viejos. Mi sangre derramada en tu cerveza, en tu champagna barata.
Por tu ingenuidad en creer en medios que saborean el sabor del dinero, en iglesias que bañadas
en persecuciones legales, en políticos sin hijos ni en recuerdos. Ni un 21 ni 30 de diciembre me dejarán olvidar, dejarán poder cesar en está lucha inquebrantable por defender lo mio y lo de ellos. Creo en mi sangre que es roja y no azul, en el color blanco y negro por igual y no en tu distinción por planes. Creo en tu inoperancia y tu negligencia, en subestimar a quien te a llevado hasta allá arriba, y de un porrazo, caer allá abajo. Trabajaré por un piso con educación y mentores no manchados por la corrupción ni el poder. Trabajaré por una Argentina igualitaria y sin medidas ante la pobreza, el hambre y el robo de los sueños. No podrás verme venir, no podrás sentirme llegar, ya que siempre estuve allí. Siempre grité y aplasté tu mentira a base de pañuelos blancos o instrumentos de cocina. Fui Carlos Fuentealba, fui Gustavo Cabral, fui Mariano Moreno y seré millones. Al pensarme, te vas a mear los calzones porque sabes que en cualquier momento podré explotar deteniendo tu escuela de tortura e ignorancia. Yo creí, me caí y volví a levantarme. Yo fui la Isla Soledad, yo fui Guevara y yo soy tú.
shh, ven y callate.
Una brisa de viento bajito silva entre mis pulmones. El aire contamina mi nariz con olor a sierras y sol quema echando pa' lante. Cerveza bien fría entre toda mi familia, entre mi sangre y mi hermano, sobre un verde pasto con muchas espinas. Los veo bailar, los veo danzar. Flashes saborean mis dientes después de pan con tequila. Champang para la garganta y remedio para el pelo. Así se pelea en mi barrio entre calles con pozos de arena, entre bajaditas y subidas acorralando al rio. Por un lado, la rusticidad de la sierra, abrazando a la madre naturaleza bajo la luz de la vela mientras que el reflejo del rio empapa mis ojos. Así es mi tierra. Así es mi novia, una gordita con hambre de victoria y asado endulzando mis silabas con su sonrisita. Pasen y vean, así se vive en mi tierra. Aquí el único gordo con placa es la amistad y la verdad, sin ellos no puedes pasar.
Deja afuera tu ropa, tu camisa y todas tus etiquetas. Como casí Dios te trajo al mundo, tirate y sumergete al mejor estilo granada, ronda por las profundidades de mi metro ochenta y ten cuidado si encuentras un tesoro. Ven, subete y disfrutá, que aquí arriba hace más calorcito. Jonathan, el Mago y Juan me esperan. Por alla, sobrevolando las sierras y el cielo azul oscurito por la hora, me mira Fernando o Ferchu para que no pierda la guia. Gracias hermano, sin tí no sería. Como las luces de navidad, las estrellas brillan entre todos los colores, me muestran tu nombre y me dicen que me quede a esperarte. Aca se vive así. Este es mi pueblo, está es mi aldea, y soy libre como Bush por toda Latinoamerica.
mí.
Deja afuera tu ropa, tu camisa y todas tus etiquetas. Como casí Dios te trajo al mundo, tirate y sumergete al mejor estilo granada, ronda por las profundidades de mi metro ochenta y ten cuidado si encuentras un tesoro. Ven, subete y disfrutá, que aquí arriba hace más calorcito. Jonathan, el Mago y Juan me esperan. Por alla, sobrevolando las sierras y el cielo azul oscurito por la hora, me mira Fernando o Ferchu para que no pierda la guia. Gracias hermano, sin tí no sería. Como las luces de navidad, las estrellas brillan entre todos los colores, me muestran tu nombre y me dicen que me quede a esperarte. Aca se vive así. Este es mi pueblo, está es mi aldea, y soy libre como Bush por toda Latinoamerica.
mí.
domingo, 23 de octubre de 2011
SI historia
6 de la mañana y una brisa que se escurre por cada uno de los poros de mi piel que me dice: "sí, hace frío", y apuñala a mis sueños en el momento que caigo estrepitosamente contra el suelo. Sí, es de noche y ya los pájaros me susurran que no llegue tarde, que no me pierda ser alguien en mi vida. Suspiro, miro, encontrando solamente a un alma cansada, un rostro cansado, pero con ganas de luchar. Abriendo la cerradura de la puerta, mi madre, ya sean las cuatro, cinco o la hora que fuera, me bendice con un dulce "que tengas un buen día" sumergida en un mar de sueño pero preocupación maternal. Después de bajar las escaleras, salgo por la entrada de mi casa y allí está: mi fiel amiga e inseparable Mari con sus flores y plantas, otorgándome los buenos días con una sonrisa que bañaría a toda la Argentina si fuera posible. Espero el colectivo cubriendo mi cabeza del frió, de los fantasmas de la calle, de la desesperación y el diablo que espera en cada esquina. Arrancando el colectivo, veo, persivo, como fue que pasó ésto. Como fue que esto llegó a suceder. 6 de la mañana, 6 de la mañana. Madres que junto a su hijo, cargan una bolsa de frustaciones, malos empleos y salarios, sin salud, sin vida, sin felicidad. Del otro lado, Joaquín, o Joaco, un amigo del barrio, amigo del camino, consumido por los vicios,tentaciones que durante la noche, y lamentablemente ahora también el día, ofrece la calle. Perdido, adicto. ¿Cómo pudo pasar ésto? ¿Cómo dejaron que pasará esto?.
Me siento...rendido. Inflo mis pulmones y mastico bronca, así tiene que ser. Así son todas las mañanas. Por la ventana veo madres, abuelas, amigos, hermanos, todas historias vivalentes, todos cuentos, sueños, amores, que empiezan y terminan entre calle y calle. Es allí cuando decido cual será la mía. Crecer, necesito crecer. Me necesitan, todos me necesitan. Mari, mi madre, todos. Necesitan un lugar mejor, un país mejor. Mari no necesita muchas Mari's más. Mari necesita ser la última de su especie, la última de mi generación. La última de no ser privilegiada en trabajo, en un hogar y en una educación. La última con la que tenga que relacionar la palabra "privilegio" con "educación, hogar y trabajo". Dicen que Dios tiene plan para cada uno de nosotros, tiene un Destino, un motivo por lo cual llegamos a éste mundo. Sí, a éste, y no a aquel aquel o aquel. Éste mundo. Solo hay un destino, pero son diferentes los caminos que podemos utilizar para llegar a él. Desde que nací y crecí se cúal es mi destino: hacer un futuro mejor. Para mi madre, para mi padre, para todas las Maris que hoy existan sobre Argentina. Ser quien diga BASTA, quien crea en algo mejor, en no tener miedo, en no sufrir en el miedo. No es soberbia, es orgullo, y no es orgullo, es Honor. No sé como ni cuando, no sé de que manera será, pero sé que será. Se que estaré allí cuando sea el día y momento adecuado. Se que mi madre me estará mirando sabiendo que ese soy yo, que cumplí con sus sueños, con su corazón.
Siendo las 2 de la mañana, me acuesto en mi cama cuando otra vez vuelve a ocurrir, como cada día, como cada noche. Siento en el medio del pecho, del lado izquierdo como una bola de fuego. Siento Maris, a Joaquines, a cada persona que está en la calle pidiendo ayuda y auxilio. Los veo, los escucho, los siento adentro mio. Si esas personas pueden salir adelante y cumplir su propio destino, ¿cómo yo no puedo hacer el mio?
Me siento...rendido. Inflo mis pulmones y mastico bronca, así tiene que ser. Así son todas las mañanas. Por la ventana veo madres, abuelas, amigos, hermanos, todas historias vivalentes, todos cuentos, sueños, amores, que empiezan y terminan entre calle y calle. Es allí cuando decido cual será la mía. Crecer, necesito crecer. Me necesitan, todos me necesitan. Mari, mi madre, todos. Necesitan un lugar mejor, un país mejor. Mari no necesita muchas Mari's más. Mari necesita ser la última de su especie, la última de mi generación. La última de no ser privilegiada en trabajo, en un hogar y en una educación. La última con la que tenga que relacionar la palabra "privilegio" con "educación, hogar y trabajo". Dicen que Dios tiene plan para cada uno de nosotros, tiene un Destino, un motivo por lo cual llegamos a éste mundo. Sí, a éste, y no a aquel aquel o aquel. Éste mundo. Solo hay un destino, pero son diferentes los caminos que podemos utilizar para llegar a él. Desde que nací y crecí se cúal es mi destino: hacer un futuro mejor. Para mi madre, para mi padre, para todas las Maris que hoy existan sobre Argentina. Ser quien diga BASTA, quien crea en algo mejor, en no tener miedo, en no sufrir en el miedo. No es soberbia, es orgullo, y no es orgullo, es Honor. No sé como ni cuando, no sé de que manera será, pero sé que será. Se que estaré allí cuando sea el día y momento adecuado. Se que mi madre me estará mirando sabiendo que ese soy yo, que cumplí con sus sueños, con su corazón.
Siendo las 2 de la mañana, me acuesto en mi cama cuando otra vez vuelve a ocurrir, como cada día, como cada noche. Siento en el medio del pecho, del lado izquierdo como una bola de fuego. Siento Maris, a Joaquines, a cada persona que está en la calle pidiendo ayuda y auxilio. Los veo, los escucho, los siento adentro mio. Si esas personas pueden salir adelante y cumplir su propio destino, ¿cómo yo no puedo hacer el mio?
Existen dos clases de personas: el que te apunta con un arma y el que te mata. La que como parte de sí tiene el revolver en su mano, la que rie bañada de sangre, la que detona familias, honestidad y libertad. No cambia, no sufre: mata. No pregunta por quienes te llorarán en tu funeral, ni quien te esperá en casa, no se detiene a pensar estupidéces en su mundo. En su mundo vos no sos nada, y él tampoco, porque no le importa morir, aunque sea asquerosamente egoista.
Desde que nací, viví y respiré este aire, estas nubes y estos aros de cigarros. Hace Días ya que me olvidé, me rescate, y me volví a olvidar, ya no quiero saber más nada con toda esta mierda. Cada año, cada sol y aterdecer siempre el mismo aura por las ruedas de mis dedos. Soñe querer ser alguien, y desperté siendo nadie. Así se vive en la jungla, así se baila en la jungla. Donde el más fuerte sobrevive y el débil solo se sobrepasa. Aquí nunca es de día mientras fuman entre las abuelas, entre mi vieja y tu hermana, aquí no existen vos, ellas o nosotros, acá solo existen "ellos". Pero ni mi tiempo ni tu vida está nula. Ni los hijos del señor Fernandez con sus trajes de charol van a poder decirme a mi lo que tengo que hacer, en que tengo que pensar, en que me conviene pensar. Antes de que esto vuelva a la prehistoria, a la época de los dinosaurios, me transformo en homosapiens. Si tu vida no es tu vida, ¿de quién carajo es esa vida? Si no podes decidir tus éxitos como fracasos, tus sueños como adicciones,¿quién puede hacerlo?¿Dios?
En ti y solamente en ti veo mi reflejo tan clarito como el agua en un estanque, en ti veo esa carita en mis pupilas cada día, en ti ovbservo como lo depresivo se escapa en cada mañana, en cada sábana. Por las luchas de mi madre y mi padre, por la lucha de mi hermano y su amigo, por ti y todos los demás, no cederé ni un metro, es más; exigiré. Ni más desorden mental ni alimenticio, ni más mansión por comida. Si Julieta no tiene muñecas, yo no tengo comida, si Julieta no como, nadie comerá. Con la 21 a mis espaldas y alma al frente, nada ni nadie podrá ser más de lo que yo puedo ofrecer, nadie puede callar ni comprar el alma de un hombre. Un hombre sin color, sin bandera, sin ojos para ver prejuicios y sin cartera para materializar dolor. Nadie puede más que el trabajo en mano y espalda, que la dignidad de poder ser digno, que poder andar con la cabeza en alza en cualquier parte del barrio, del mundo. Así es en mi barrio, así es en mi vida y será en la tuya. Con mi fuerza y tu vida, con mi sangre y tus letras, no perderemos jamás.
En ti y solamente en ti veo mi reflejo tan clarito como el agua en un estanque, en ti veo esa carita en mis pupilas cada día, en ti ovbservo como lo depresivo se escapa en cada mañana, en cada sábana. Por las luchas de mi madre y mi padre, por la lucha de mi hermano y su amigo, por ti y todos los demás, no cederé ni un metro, es más; exigiré. Ni más desorden mental ni alimenticio, ni más mansión por comida. Si Julieta no tiene muñecas, yo no tengo comida, si Julieta no como, nadie comerá. Con la 21 a mis espaldas y alma al frente, nada ni nadie podrá ser más de lo que yo puedo ofrecer, nadie puede callar ni comprar el alma de un hombre. Un hombre sin color, sin bandera, sin ojos para ver prejuicios y sin cartera para materializar dolor. Nadie puede más que el trabajo en mano y espalda, que la dignidad de poder ser digno, que poder andar con la cabeza en alza en cualquier parte del barrio, del mundo. Así es en mi barrio, así es en mi vida y será en la tuya. Con mi fuerza y tu vida, con mi sangre y tus letras, no perderemos jamás.
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